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Cuando las emociones toman el control

Cuando las emociones toman el control

Frecuentemente pensamos que nuestras propias emociones son el enemigo.

Anoche, mientras me sentaba a conversar con una amiga, hablábamos de nuestras emociones y de cuánta influencia ejercían en su vida. Ella hizo un comentario acerca de la necesidad de ignorar sus emociones y observar la lógica de la situación.

Sin embargo, las emociones pueden ser increiblemente útiles si sabemos cuál es su rol adecuado en nuestras vidas.

Imagina que tu vida sea un auto. Dentro del auto necesitas un conductor.
Cualquiera que sea la persona a quien le permitas conducir determinará la dirección a la que tu vida se dirija.

No obstante, eso no significa que el conductor nunca se beneficia de la ayuda que le brinden los pasajeros. Y aquí es cuando las emociones entran a tallar.

Si permites que las emociones conduzcan el auto, estas se vuelven totalmente inútiles y peligrosas: dan un volantazo girando a todas partes y toman “atajos” impulsivos que terminan siendo largos o haciéndote perder. Reaccionan y toman curvas con demasiada anticipación por temor a perder la curva a la derecha o porque leyeron totalmente mal las señales.

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Pero cuando a Jesús, la personificación de la sabiduría, se le permite tomar el control, y las emociones están fijamente sentadas en la parte posterior del auto con el respectivo cinturón de seguridad, ellas pueden ser excepcionalmente beneficiosas en diversas maneras:

1. Las emociones pueden alertarnos del peligro que se aproxima.

Ahora puedo hablar de mi propia vida y de aquellos quienes me rodean, cuando un avance está por suceder o pudo haber sucedido. Extrañamente comienzo a sentirme negativa, deprimida o frustrada. O veo que otros comienzan a preguntarse ¿Por qué? acerca de las circunstancias en sus vidas. La situaciones comienzan a verse todo lo contrario de lo que creías iba a suceder y de repente, te sientes confundida o perdida.

Esas emociones son grandes alertas del peligro o del avance potencial que se aproxima. Ellas son realmente contantes señales que nos indican si estamos yendo en la dirección correcta. Si las reconocemos correctamente…

2. Las emociones deberían impulsarnos a orar

Las emociones fuertes son grandes oportunidades para orar con un significado real y verdadero, para invocar oraciones que cambian caracteres y revelan corazones.

Las emociones no solo nos alertan de esas áreas en nuestra vida donde nos falta la fe y de la necesidad de recordar quienes somos en Él, también estas son efectivas en contra del enemigo. La oración eficaz del justo es poderosa (Santiago 5:16) y trae avance.

3. Las  emociones que nos ayudan a conectarnos

Recuerdo cuando estaba embarazada con mi primer hijo, sentía una increíble empatía por cualquiera que estaba en la televisión. Madres, hijos, conejos, extraterrestres de dibujos animados… lo que se te ocurra, cualquiera quien pasara un mal día me tendría llorando en gran empatía y profundo sentimiento. Y realmente me gustaba sentir eso. Recuerdo pidiéndole a Dios que no me quitara esa habilidad de sentir empatía con los otros cuando dejara de estar embarazada ya que cuando nos permitimos sentir  esa empatía, podemos conectarnos con ellos y caminar con ellos en su viaje. Asimismo, orar por ellos.

4. Las emociones nos mantienen humildes

No solo las emociones nos mantienen conectados con el corazón de los otros, sino también nos mantienen  humildes. Todos luchamos. Todos estamos luchando con cosas diferentes en tiempos diferentes, de pronto, por unos meses, me siento bastante estable, comenzando a sentirme confiada y ¡tomando al toro por las astas! cuando ¡BAM! Las emociones comienzan a flotar y me doy cuenta una vez más que no puedo hacerlo sola, ¡necesito a Dios!

5. Las emociones traen vida y alejan el aburrimiento

Aunque no nos guste estar en suspenso todo el tiempo, a la mayoría de nosotros nos gusta la aventura cuando sabemos el resultado. Esa es la razón porque Hollywood hace tanto dinero. Imagina que las emociones son el drama: la música dramática y los ángulos pertinentes de cámara. Pero toma en cuenta también, ¡el final siempre será BUENO! (Rm. 8:28) En tu viaje, las emociones pueden ser grandes cantantes y narradores de historias en el asiento posterior. Ellas pueden traer vida y drama, risa y lágrimas. Las emociones también nos hace quienes somos: humanos. Las emociones nos permiten conectarnos con otros de forma significativa y del mismo modo con Dios. No solo nos permiten disfrutar y vivir la vida por completo sino también nos ayudan a recordar las cosas. Nuestros recuerdos más intensos están conectados a nuestras emociones más fuertes. Y los recuerdos, si bien buenos o malos, son razones para alabar al Señor: por Sus bendiciones y Su redención.

Entonces, ¿quien está conduciendo el auto hoy? ¿Tus emociones o la sabiduría? ¿Por qué no dejas que tus emociones narren algunas historias en la parte posterior del auto o presten atención adelante mientras la Sabiduría toma el control? Pero no ignores tus emociones, ellos cumplen un rol muy importante… ¡nomas no les des la licencia de conducir!

Si no sabes lo que estás haciendo, ora al Padre. A Él le encanta ayudar. Conseguirás su ayuda y no te reprochará cuando lo pidas. Pide osadamente, creyendo sin dudar. Santiago 1:5 (El Mensaje)

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