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Cuando alabar es…impresionante y vivificante

Cuando alabar es…impresionante y vivificante

Esta es la última parte de una serie de 6 partes sobre la adoración. Cada publicación es independiente, pero aquí puedes leer parte 1, parte 2parte 3, parte 4 y parte 5 

…impresionante y vivificante 

Algunas de las veces en las que me he sentido más animada en la vida han sido durante el tiempo de la adoración. Cuando pienso en aquellos momentos que me han impulsado a lo largo de mi caminar cristiano, diría que la adoración ha sido la clave.

La adoración crea esos espacios donde el cielo se mezcla con la tierra. Han existido veces en las que he sido consiente de la existencia de ángeles cantando junto con nosotros, escuchado la voz de Dios claramente o sentido su asombroso poder levantarme para equiparme a hacer lo que necesitaba hacer. Han existido veces en la que he sentido mi fe levantarse, me he sentido rebosante llena de gratitud y gozo.

Sin embargo, existieron otras veces en las que la adoración parecía un trabajo arduo y parecía dificultoso conectarse con Dios. ¿Y, qué acerca de esos tiempos? La adoración no se trata de emociones, sino de decisiones para honrar al Poderoso. Sin embargo, creo que en esos tiempos difíciles, hay una posibilidad de seguir adelante para recibir vida de esos tiempos de adoración. Dios desea que lo adoremos sin importar como nos sintamos pero también ¡desea darnos vida!

Puedo ver dos claves para conectarse con Dios y recibir su vida en plenitud:

1. Cediéndonos

Algunas veces voy al tiempo de adoración distraída, cansada y francamente, deseando no estar allí. Mi corazón no está en el lugar correcto y está tentado a quedarse de esa manera. Existen veces en las que me siento abrumada y desanimada y es como si las fuerzas de la oscuridad estuvieran haciendo todo en su poder para mantener mi boca totalmente cerrada.

En esos momentos sé que tengo que dejar de lado mi orgullo, mis emociones y rendirme a él. Tengo que entregarle mis preocupaciones, mis miedos y enfocarme en él, en cuán grande y poderoso es él. Tengo que recordarme a mí misma de cuanto Dios se preocupa por mis ansiedades, y de cómo me manda a rendirme a Él. Tengo que tomar el primer paso en mi corazón y cantar y, a medida que lo hago, él toma el control y luego, su Espíritu me hace adorarlo y me llena de vida.

2. Habilitándome 

Uno de los roles del Espíritu Santo es que es Ayudador. Él desea ayudarnos para adorar al Padre. Primero, tenemos que cedernos a Dios y luego, el Espíritu Santo nos habilita para ello.

Cuando era niña, frecuentemente me decían que en el cielo pasaría mucho más tiempo adorando a Dios. Honestamente, basada en mi experiencia de adoración a Dios, eso sería tolerable por un tiempo, pero ya me podía imaginar aburrida en ¡menos de un instante!, especialmente si estamos hablando acerca de una eternidad. Pero también había leído la declaración de David en Salmos 84: “Mejor es un día en la casa de Dios que mil años lejos de él” entonces, sabía que de algo me estaba perdiendo.

Luego, conocí al Espíritu Santo, le invité a llenarme y darme de su habilidad y, de pronto, sentí su poder y pasión en los tiempos de adoración, tuve un gusto de lo que sería nunca dejar la presencia de Dios. De repente, ya no tenía duda, la adoración por la eternidad ¡no sería nunca aburrida!

Entonces, la siguiente vez que la adoración no parezca vivificante o te sientas desganado para adorar, hazte estas dos preguntas:

1. ¿Has entregado todas tus distracciones, miedos, desánimos, debilidades a Dios?

2. ¿Has pedido al Espíritu Santo ayudarte a adorar al Padre y darte de su habilidad?


Esta es la última parte de una serie de 6 partes sobre reflexiones de adoración.

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