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Cuando alabar es…incómodo

Cuando alabar es…incómodo

Esta es la tercera publicación de una serie de seis partes sobre la adoración. Aquí se encuentran la parte 1 y parte 2.

...incómodo 

¿Con que frecuencia aceptamos incomodidad en la adoración?

Dirigir la alabanza y ser parte de un grupo de adoradores es una experiencia vulnerable. A nuestro alrededor vemos a personas expresándose ante Dios, si están renegando y siendo juiciosos o postrados expresando su adoración, la gente puede ver claramente lo que sucede alrededor.

Sentirse libre para adorar abiertamente toma tiempo y significa si bien pasos para adelante o para atrás. Existen tiempos y lugares donde danzar es una forma libre y natural, y otras veces donde sobar tu nariz parece arriesgado ¡en caso de que alguien lo confunda por levantar tus manos!

Pero dirigir la alabanza puede ser incluso más vulnerable. No solo todos pueden verte adorando, sino también están al tanto si la arruinas o pierdes una nota o si no estás muy seguro de lo que estás haciendo.

Y, realmente, está bien. Es incómodo y eso es bueno.

Muy frecuentemente tratamos de corrernos y escondernos de la incomodidad, pero permanecer en ella puede realmente ser una forma misma de adoración. Porque cuando decido cerrar mis ojos levantar mis manos o caer de rodillas, incluso si se siente incómodo, estoy ofreciendo un sacrificio de alabanza que es hermoso para Dios. Cuando continúo tocando el teclado cuando he empezado una canción en el tiempo equivocado en lugar de castigarme y dejarlo de hacer, me esfuerzo en enfocarme en la razón real por la que estoy adorando. Me fuerza a examinar mi corazón y admitir que no se trata de mí. Que tengo que dar un paso atrás y enfocarme en Él.

El domingo pasado Ronald estaba dirigiendo la alabanza y leyó Salmos 47:1 en la que dice “Pueblos todos, batid las manos; Aclamad a Dios con voz de júbilo’ y luego animó al grupo a dar un grito de júbilo para el Señor. Sí, era incómodo. Sí, había risas nerviosas de algunos y entusiasmo de otros. Ronald estaba sintiéndose posiblemente incómodo y vulnerable tratando de animar a un grupo de personas letárgicas y soñolientas para abrir sus bocas y dar un grito de júbilo pero lo hizo de algún modo. Y, entrando a la misma experiencia de incomodidad algo realmente cambió en nuestra alabanza. La alabanza se volvió más apasionada de lo que normalmente era- las personas que no cantaban con mucha confianza ahora lo hacían. Existía una percepción de ser un tiempo corporativo de alabanza, no solo un grupo de individuos reuniéndose a cantar canciones bonitas. Las personas eran atraídas y realmente entraban a la adoración desde el comienzo.

Entonces ahora, como líder de alabanza, a veces, en lugar de tratar de no ofender a las personas que es mi tendencia natural, busco realmente la forma para que las personas se sientan un poquito incómodas. Trato de animar a las personas para que salgan de su zona de confort en nuestros sillones y se levanten, o pido a las personas que expresen sus oraciones en voz alta o compartir algo que Dios ha puesto en sus corazones. Porque cuando las personas adoptan la incomodidad, o se sienten un poquito fastidiados, esto los fuerza a enfocarse en porque realmente están aquí. A quien realmente están viniendo a adorar.

Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Hebreos 13:15

Esta es la parte 3 de una serie de 6 partes de reflexión sobre la adoración

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