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Yo, Yo mismo y Yo por Naomi Bhadreshwar

Yo, Yo mismo y Yo por Naomi Bhadreshwar

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Naomi es una de mis amigas más amables aquí en Perú. Yo amo su pequeño, hermoso y generoso corazón y su rígida honestidad con su humanidad y necesidad de Dios. Es refrescante. Este articulo no es una excepción. Ella nos muestra una realidad que todos los casados encuentran, y se atreve a mirar a las razones y el remedio en esta pieza muy cruda. 

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Yo, Yo mismo y Yo 

Ok, me acabo de sentar a escribir este articulo sobre el matrimonio. ¿El propósito?

Animarlo a usted y a mi misma este mes como consideramos y celebrar el matrimonio y tal vez compartir la extraña perla de sabiduría ganada en mis casi 8 años de matrimonio. Sin embargo, ¡Tengo que decirle que acabo de tener un argumento con mi esposo!

Al principio, yo pensé ¿Cómo en la tierra podré escribir algo útil sobre el matrimonio cuando obviamente hemos fracasado otra vez en el nuestro propio? Luego, como es costumbre del Señor, el trae algo bueno y más practico de que usted piensa para cuando el conflicto venga ... casado o no. 

Una Cosa Hermosa

El matrimonio es una cosa hermosa. Me encanta. Me encanta la forma en la que me enseña a Jesús, me encanta la forma que puede ser (y debería ser) una gran bendición para todos en el y cerca a el. 

Es una arena perfecta para todo ese amor, romance y pasión que arde dentro de nosotros. Antes de que usted se casa, usted ésta bastante confiado de que esos grande sentimientos conquistaran todos los desafíos, que SU matrimonio será diferente. Su amor es muy fuerte.

La Realidad

Estoy segura que algunos de ustedes van a empatizar con esto. Después de algunos años en la vida del matrimonio, la atracción puede menguar, los defectos se muestran, y hay momentos en los que lucha para tan solo ser cortés con su pareja, dejar en paz desearlo. Hay momentos en los que sus vidas parecen tan independientes la una de la otra - “una sola carne” parece imposible y representar a Cristo y su iglesia ésta más lejos de lo evidente. Hay momentos en los que presentar, respeto o amor a su pareja se siente tan difícil. 

Entonces, ¿Cómo se llega a esto? ¿Cómo es que nuestro 'amor' no nos ésta viendo a través? ¿Por qué me molesto tan rápido?

No me mal interprete, yo amo a mi esposo. Estoy muy agradecida a Dios por él. Realmente se siente como si lo estuviéramos haciendo bien en este momento. Me toma por sorpresa cuando algún argumento recrudece como hoy, no el hecho de que discutimos sino el hecho de que hubo mucha ira. Una promesa fue rota y mi carne fue ofendida - ¡¡¡Escúcheme rugir!!!

Los Remedios

Es muy difícil arreglar algo que no entendemos completamente. Tal vez solo arreglemos algo en parte y aprenderemos a vivir con ello. 

Podemos trabajar en remedios superficiales para manejar el matrimonio un poco mejor, como mejorar la comunicación, vida sexual, tal vez trabajar en esos lenguajes del amor. A nosotros ciertamente no nos hacen falta libros, seminarios y psicólogos, tal vez algunos de estos están cumpliendo algunas de nuestras necesidades en el tiempo.

Pero si tu al igual que yo, estas sorprendida del nivel de ira que te inunda y no has encontrado ayuda que sea accesible y poderosa, entonces hay algo que no hemos entendido correctamente. Tal vez necesitamos recordarnos a nosotros mismos sobre nosotros mismos.  

Mi ídolo - yo, yo mismo y yo

Es hora de que descubriera al becerro de oro. Me puedo imaginar que la mayoría de ustedes confesarían ser egoístas a veces. Sin embargo, yo estoy recientemente dándome cuenta que MUCHAS de mis respuestas, particularmente hacia mi esposo, no glorifican a Dios porque vienen de una posición predeterminada. La cual es “¿Cómo me afectará esto? ¿Mis planes? ¿Mis sueños? ¿Mis expectativas?”

El amor a uno mismo se pone en el camino del amor a Dios y del uno al otro cuando eso pasa – mis relaciones sufren, particularmente mi matrimonio.

Este pasaje del libro de Paul Tripp '¿Qué esperabas?', me ha hecho pensar mucho:

'El pecado nos convierte en nosotros mismos. El pecado nos hace encoger nuestras vidas a los mas estrechos confines de nuestro pequeño mundo autodefinido. El pecado causa que encojamos nuestra concentración, motivación y preocupación al tamaño de nuestros propios deseos, necesidades y sentimientos. El pecado causa que seamos todos demasiado conscientes de nosotros mismos y engreídos. El pecado causa que nos ofendamos mayormente por ofensas en contra de nosotros y a estar preocupados por los que más nos preocupa. El pecado causa que soñemos sueños egoístas y que planeemos planes orientados a uno mismo. Por el pecado, realmente nos amamos a nosotros, y tenemos un plan maravilloso para nuestras propias vidas...Lo que realmente queremos es que nuestro cónyuge nos ame tanto como nos amamos a nosotros mismos, y si nuestro cónyuge esta dispuesto a hacer eso, tendremos una relación maravillosa.'

¿Podría ser que todo ese amor, atracción, romance y pasión en aquellos días fueron creados porque pensé que mis necesidades, expectativas y sueños iban a ser cumplidos? Y luego, unos años después, cuando me di cuenta que algunos de ellos no se cumplen, oh-oh. ¡Adiós, Adiós atracción – Hola frustración!

El Dulce Remedio

Entonces he aprendido justo esta semana que Yo soy mi propio ídolo. Frustración e ira se levantan como una serpiente cada vez que mi pequeño y precioso “sofocante reino de uno” es amenazado. 

Seguro que no se tarda en amargarse. ¿Cuántas pequeñas promesas ha roto en nuestro matrimonio? Mientras mi precioso reino de uno sea mi esperanza para el cumplimiento – cada desaire, cada fracaso, cada insulto imaginable produce fuegos artificiales. Pero los ídolos no trabajan. Necesito arrepentirme de ellos y necesito pedir más fe. Necesito bajar del pedestal a este ídolo y poner a Jesús en su lugar correspondiente. No solo una vez, sino en cada conflicto.

“El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos concederá también con El todas las cosas?” Romanos 8:32

¡El amablemente nos dará todas las cosas!

¡El suplirá todas mis necesidades y el cumplirá todas mis expectativas y más! En el momento de frustración, cuando nuestro ídolo necesita alimentarse (o cuándo no pensamos que Dios nos esta cuidando), Confiemos en Jesús y en lo que hizo en la cruz por nosotros. No se SENTIRA suficiente pero lo es. El Señor mantiene sus promesas, pequeñas y grandes. Déle a su cónyuge un poco de gracia, el Señor lo cuidara. Será una batalla diaria, nuestra carne siempre saldrá con justificaciones que dan la luz verde a un mal comportamiento. Luche con ellas, no son para usted, son para su ídolo. 

Una cosa es segura, Soy muy débil para ser la esposa santa que haría lo que Jesús hizo. Soy una pecadora y necesito ayuda. Entonces, el Señor me ha traído de nuevo al muy dulce evangelio. Para ayudarme a glorificarlo a El en el conflicto y para ayudarme a glorificarlo a El cuando lo echo todo a perder. Esto es accesible. Esto es poderoso. Esto me da esperanza. Esto es lo que necesito y en Jesús esto es lo que ya tengo, si solo lo creo. Hagamos Filipenses 2:1-11 nuestra misión y nuestra esperanza en nuestros matrimonios. 

“Es un gran problema cuando olvido vivir en la luz del evangelio. Cuando el '¿Qué haria Jesús?' se vuelve mas importante que el '¿Qué hizo Jesús?' [Luego] la muy motivación y poder por el cambio que yo necesito me eludirá. No tendré la esperanza que necesito para pelear un día más en contra del pecado que me persigue y me busca para condenarme.” Elyse M Fitzpatrick.

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Naomi y su esposo, David son misioneros Ingleses viviendo en Arequipa, Peru con sus 3 hijos, Jessica (6), Jack (4) y Kate (1). Ellos están apasionados en conocer a Jesús y darlo a conocer.

 

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